Se  trata de un medallón para guardar reliquias, etimológicamente «relicario» proviene del latín «reliquiae», el cual quiere decir “permanece”.

Los relicarios se utilizan para almacenar en su interior objetos que pertenecían o eran usados habitualmente por los difuntos. Están diseñados para  proteger restos de fallecidos, como fragmentos de hueso u otras partes del cuerpo.

Durante la temprana Edad Media, se construyeron relicarios de metal con una parte de cristal o vidrio para permitía ver el contenido.

En paralelo con su aspecto religioso, evolucionó y se encontró a sí mismo para designar algo más amplio que solo un objeto con el que se recuerda a una persona. En algunos relicarios, se pueden almacenar estampitas sagradas, algunas hierbas, entre otros objetos simbólicos, esto es muy común y se utilizan para protegerse del mal y atraer la buena fortuna.

En ocasiones, los relicarios se usaban para colocar una fotografía o para conservar el mechón de pelo de un ser querido, por esa razón se los denomina también «guardapelos».

Fuentes:

«Gran Diccionario Reader´s Digest», año 2008. pp 908.

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